Advertimos que los mejores pensadores de nuestra actual subsistencia son los grandes ?gurús? del materialismo y mercaderes de palabrería sin consistencia de creencia ni ética moral. Advertimos esta dificultad y trabajamos bajo mínimos morales e emocionales para superarlas. No vayamos a creer, sin embargo, que en el campo espiritualista todo es miel sobre hojuelas?
Me gustaría hacer una pregunta: ¿Es posible tener conciencia de la propia libertad y, al propio tiempo, no poder ejercerla? Dicho de otra manera más sencilla: ¿Puede ser libre un paralítico?
La pregunta alude a la diferencia clásica entre libertad exterior y libertad interior, íntima o psíquica. El paralitico tiene en sus manos la posibilidad de querer caminar o no, lo que pasa es que, en realidad, no camina nunca. No tiene, pues, la libertad externa de realidad aquello que ha decidido interiormente, y ello porque le faltan medios necesarios para llevar a término esta ejecución del acto.
Pues bien, según nuestra forma social estructurada, el amo de esta decisión íntima es el materialismo que somete a determinadas condiciones para poder andar.
Permítame que insista en este tipo de fenómeno. Hay personas con determinadas dificultades para llegar a final de mes, con su familia sometida a fenómenos de naturaleza externa materialista universal.
Yo creo que sí. Y no querría alterar ni una sola consideración de argumentación. La voluntad del triunfo en algunos casos tan esplendoroso acaba convirtiéndose en una gloria de crédito a pagar de forma natural por su maravillo efecto, de forma de pensamiento imaginativo de placer en busca de la felicidad perdida.
Entonces, para el materialismo, que tantas limitaciones impone, actualmente como los bancos, gestores de entidades recaudatorias, deudas a pagar de grandes multinacionales, y pequeños municipios con poca vocación de comprensión de la libertad como valores del ser humano.
Esto nos confirma en aquello que hemos visto a lo largo de nuestras vidas en repetidas ocasiones: los vínculos existentes entre las diferentes soluciones de nuestros problemas, son el caos y desorden, Así pues, si uno no puede ser materialista por vocación no puede ser ateo en teodicea, y tiene que sostener la tesis moral de pagar aunque no sea lo justo en libertad de concepción.
Las relaciones que nos personalizan como calidad de vida, como la ?factura? está inspirada si yo soy y quiero ser, debo de pagar, no puedo tomar <> en sí mismos, pese a que todos ellos estén relacionados y polarizados por el hombre hacía el fin último que es ?Dios?, el ser infinito que no cobra nada por los servicios que presta.
Se me ha <> la palabra <> para caracterizar a Dios. Fijémonos en otros poderosos pero no infinitos dioses terrenales, movidos a oscurecer nuestra alma como economía de lo absoluto no-finito. Esta palabra denuncia ya nuestra ignorancia con respecto al trato de libertad que debe de girar alrededor de un polo absoluto, del que se sienten esencialmente dependientes los seres humanos.
Creo que he expuesto de la manera más natural el tema que ahora nos preocupa y precisa tratar el ser terrenal, no el ?absolutismo? de naturaleza material y ambicioso únicamente puede ser abordado con una prudencia y una humildad máxima por quien corresponda?
Josep Belana Flores
Doctor en Filosofía